Logotipo de Tumaster
Blog para desarrollar tu carrera en la dirección empresarial
Formación para el éxito profesional

Oratoria y retórica: las claves para convencer con tus presentaciones

¿Te preocupa hablar en público? ¿Te gustaría conocer los trucos para hacerlo lo mejor posible? Quizá te guste saber que a los antiguos griegos les ocurría lo mismo. El arte de la hablar bien en público existe desde hace más de 2.000 años, cuando los antiguos filósofos se preocuparon por sistematizar las normas para dar discursos convincentes en los tribunales y el Senado. A este área del conocimiento se le llama oratoria y retórica, y sus principios básicos siguen siendo válidos hoy en día para convencer con tus presentaciones en el trabajo.

 

¿Qué son la oratoria y la retórica?

La oratoria y la retórica son las dos partes fundamentales del arte de convencer con la palabra. 

La retórica es la teoría sobre el hablar bien, es decir, de dar al lenguaje escrito o hablado la eficacia necesaria para convencer, entretener o emocionar a la audiencia. La idea es usar el discurso para defender una opinión propia e influir en los demás. En definitiva, un conocimiento muy útil si lo que buscas es que se apruebe el presupuesto para un proyecto, convencer a tu jefe de que te mereces un ascenso o hacer que el público objetivo se interese por los productos de la empresa.

Por otro lado, la oratoria es la aplicación práctica de la retórica a través de diferentes tipos de textos hablados y escritos. En definitiva, se trata del arte de hablar con elocuencia. Es decir, que la retórica sería la fundación teórica y la oratoria la aplicación práctica.

Guía gratuita:  

Consejos básicos de oratoria y retórica

  1. Conoce a fondo el tema del que vas a hablar. Si te sientes seguro de dominarlo, transmitirás esa seguridad a tu audiencia, así que estúdiatelo todo lo que sea necesario. Además de saberte bien tu charla, es muy aconsejable pensar en las posibles preguntas que van a hacerte para tener una respuesta preparada.
  2. Prepara un esquema de tu charla. Las ideas deben estar organizadas en una línea argumental coherente. Piensa en contarlo como si fuera una historia con su inicio, su desarrollo y su final.
  3. Practica. Incluso los grandes oradores, como Aristóteles, invirtieron años de práctica antes de dominar la oratoria y la retórica. Nadie nace aprendido, pero la buena noticia es que cada vez lo harás mejor. Antes de cada presentación, reserva tiempo para ensayarla varias veces de principio a fin. Si es posible, usa el mismo equipo para los ensayos (proyector, ordenador, etc.).
  4. Conoce a tu audiencia. Ponte en su lugar y piensa en cómo puedes adaptar tu mensaje a ellos para ser lo más eficaz posible. Si es posible, intenta socializar con el público antes de la presentación para familiarizarte con ellos.
  5. Háblale a tu público. En los discursos de los antiguos griegos abundaban los vocativos en segunda persona, porque sabían que dirigirse directamente a su audiencia era un recurso muy eficaz.
  6. No temas a lo emocional. A veces, por querer dar una impresión profesional, evitamos introducir cualquier tipo de elemento emotivo en los discursos y acabamos siendo demasiado fríos. Pero esto es un error: la ciencia de la retórica incluye las argumentaciones basadas en emociones, ya que emocionar a nuestros oyentes es una gran manera de convencerles.

 

New Call-to-action

No hay comentarios

Escribe un comentario